10 de mar. de 2015

5 de feb. de 2015

Después de la abrupta pausa


La hipótesis inicial de este trabajo me remitió a la búsqueda de aquellos elementos que, en el ámbito estrictamente de los “presupuestos” epistemológicos y metodológicos, nos permitiera observar una transformación en el conjunto de preocupaciones conceptuales relativas a la naturaleza (ontológica?) del objeto de estudio de la sociología, transformación que posibilitó la emergencia y sentido específico del concepto identidad en la obra de Anthony Giddens.

Durante el desarrollo de la investigación poco a poco se hizo evidente que la transformación no podía remitir a una influencia sólo de aquellos elementos de carácter metodológico sino que también implicaba la transformación de una dimensión propiamente sustantiva o teórica. El cambio en los supuestos epistemológicos y metodológicos asociados al concepto identidad en la obra de Giddens, resulta ser insuficiente para poder explicar por completo por que el concepto identidad obtiene importancia capital en el diagnóstico e interpretación de la naturaleza de la sociedad contemporánea.

En este momento de la investigación puedo sostener que la transformación es mucho más compleja, sin duda se puede registrar un desplazamiento y cambio en el ámbito epistemológico, buena parte del esfuerzo Giddens se avocó a una criticar e impugnación del marco de referencia del naturalismo y objetivismo epistémico sobre el cual se desarrolló la sociología positivista. Sin embargo, me parece inadecuado seguir sosteniendo la tesis de que por sí solo este cambio culminó con la emergencia de nuevas formas de observación de la individuación y en particular los procesos de construcción de la identidad de los individuos en las sociedades modernas.

En su lugar sostengo que la crítica al consenso ortodoxo se dio de manera si no simultanea, si muy cercana y con mutuas implicaciones a una relectura de los problemas teóricos heredados de los autores clásicos en sociología. Giddens expresamente se avocó a poner en duda la interpretación realizada por Talcott Parsons tanto de Durkheim como de Weber, destacando en este sentido la incorporación del trabajo de Marx, originalmente omitido por Parsons, como una posible beta heurística que pudiera resolver los problemas que, o fueron omitidos en su sistema teórico o, que resultaron como categorías residuales del propio rendimiento analítico de su teoría.

Esta relectura y la crítica a la interpretación parsoniana posibilitaron también la impugnación de distintos problemas teóricos que condicionaban la manera como se había resuelto el discurso metodológico de la sociología ortodoxa. La revaloración del trabajo de Weber y la incorporación de la obra de Marx posibilitó que se estableciera un ambiente conceptual más sensible a la capacidad reflexiva de los agentes así como a sus contextos históricos.

Y también música, y en este caso a la favorita Ellen Allien